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El temido Finiquito
marzo 3, 2018

Lo primero que hay que saber es qué es un finiquito, pues generalmente se tiene un concepto erróneo de él.

Su origen etimológico proviene de “fin” y de “quita”, es decir finalización y saldo.

Un finiquito es un documento que se elabora a la hora de finalizar la relación laboral entre empresa y trabajador, que debe ser firmado de mutuo acuerdo.

Debe reflejar las cantidades pendientes de abonar como vacaciones pendientes, horas extra, posibles primas, etc. En definitiva, cualquier concepto pendiente de cobro por parte del trabajador.

Tampoco debemos confundir los términos: el finiquito no tiene porqué ser un concepto económico o ir acompañado de un pacto dinerario.

El finiquito es el documento por el cual se pone fin a la relación laboral, pudiendo saldar las cuentas salariales mediante otro documento de manera independiente. Por tanto, no es correcta la expresión: “ha cobrado 3.000 euros de finiquito” sino “ha cobrado 3.000 euros de liquidación y saldo y ha firmado el finiquito”.

 

¿Qué sucede cuando se firma un finiquito?

Tiempo atrás la firma de un finiquito por el trabajador suponía una casi total garantía para el empresario, que se aseguraba que no podía haber más reclamaciones por su parte.

También el trabajador quedaba casi desarmado para efectuar cualquier reclamación, bien por salarios pendientes de cobro o contra un despido.

No obstante, la jurisprudencia ha eliminado poco a poco el valor casi sagrado del finiquito.

Por lo tanto, el trabajador conserva, aunque lo haya firmado, el derecho de reclamar posibles diferencias o atrasos salariales o conceptos no incluidos en la liquidación.

Finiquito

Es bastante habitual incluir en él expresiones como “el trabajador no tiene nada más que reclamar”, cuando la realidad es que puede demandar a la empresa por su despido si no está conforme en el plazo de 20 días hábiles (sin contar sábados, domingos ni festivos, lo que equivaldría a unas 4 semanas completas).

Es una práctica habitual que el trabajador, cuando tenga dudas, manifieste su disconformidad añadiendo al lado de la firma expresiones como “no conforme” o “pendiente de revisar”. Esto le facultará, aún más, para hacer una revisión a posteriori de lo firmado.

La empresa, por su parte, también podrá solicitar la presencia de un representante legal de los trabajadores (delegado de personal o miembro del comité de empresa, si existen) para que actúe como testigo y firme el documento, lo que sin duda le otorgará al empresario más garantías de que no hubo coacción o engaño.

También la Ley establece que antes de la finalización de la relación laboral debe entregarse una “propuesta de liquidación” para que el trabajador pueda comprobar si lo que le van a pagar es conforme, no obstante, es cierto que casi ninguna empresa lo lleva a cabo y que su omisión no tiene apenas consecuencias.

 

¿Sabía que algunos convenios colectivos establecen modelos concretos de “Saldo y Finiquito”?

Pues así es. Además, los jueces han resuelto en numerables ocasiones que este modelo debe ser usado para que tenga plena validez.

Por otra parte, es interesante recordar que el Tribunal Supremo ha desacreditado como válido los textos más o menos estereotipados de los finiquitos que emiten los diferentes programas de nóminas del mercado y firmados el mismo día del cese a cambio del cobro de la liquidación.

Los Finiquitos complejos

Si nos encontramos ante una extinción de una relación laboral que se ha negociado y pactado una indemnización u otras condiciones, es decir, un cese en el trabajo algo complejo, conviene tomar muchas precauciones:

  • En primer lugar, no puede ser un documento estándar, sino uno redactado expresamente para la ocasión, explicando los antecedentes y hechos que han conducido al acuerdo pactado y los acuerdos concretos incluyendo si es preciso la forma de pago.
  • Tampoco puede ser redactado en términos ambiguos ni de forma apresurada.
  • Es preferible que el acuerdo se alcance en una fecha posterior y distinta a la del cese en el trabajo.
  • Tampoco puede cerrarse definitivamente la posibilidad de algunas reclamaciones futuras, pues hay derechos irrenunciables para el trabajador, aunque pueden pactarse algunas cláusulas de salvaguardia.

No hace falta decir que el empresario puede incluir también condiciones para el trabajador finiquitado, pues realmente el documento lo que hace es poner FIN a una relación laboral con unas determinadas condiciones y compensaciones.

 

Malas prácticas

Es una mala práctica no abonar al trabajador la liquidación salarial si no firma el finiquito. La firma no puede ser un condicionante para el pago del salario adeudado. Y mucho menos al final de temporada en el caso de un trabajador con contrato fijo discontinuo, aunque en este caso los convenios colectivos suelen introducir alguna reserva sobre ello.

Ni que decir tiene que no puede haber ninguna medida de presión o coacción para la firma del finiquito.

 

El Finiquito y el TAMIB

Si el finiquito se acuerda mediante un acto de conciliación en sede administrativa o prejudicial (el TAMIB en el caso de Baleares, SMAC, CMAC, etc. en otras latitudes) o por otra parte se hace en sede del Juzgado de lo Social, ante el Letrado de la Administración de Justicia (antes Secretario) que da fe de lo pactado, el finiquito tiene mucha más eficacia.

En esos casos han intervenido personas que han velado por la garantía y derechos de las partes,  para que lo acordado sea justo y conforme a derecho (aunque pueda haber cesiones mutuas fruto de la negociación) y además se aseguran de que no ha habido dolo, coacción o engaño en el acuerdo y en la firma.

Por tanto, ni el que tiene en su poder un finiquito estándar firmado puede sentirse totalmente a salvo de reclamaciones futuras ni quien lo ha firmado condenado a no poder reclamar alguna cantidad, concepto o derecho como por ejemplo impugnar el despido. Conviene estudiar cada caso y si es preciso redactar un documento específico de finiquito con las máximas garantías para ambas partes.

Ante una duda sobre un finiquito acuda a un especialista, acuda a Penta Asesores y nuestros experimentados asesores laborales velarán por sus intereses.

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